Paremos a las multinacionales. Stop ISDS

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¿Imaginas que una empresa tabaquera estadounidense dispusiera de un instrumento legal para intentar vetar una ley nacional que regulase la publicidad del tabaco en Uruguay? ¿O que una multinacional de la energía sueca pudiera conseguir que una ciudad alemana rebajase sus requisitos ambientales legales para poder así construir su planta de generación eléctrica de carbón? Sí, existen estos procedimientos. Y, sí, las grandes multinacionales los emplean para desafiar legislaciones sobre contaminación de suelos y agua, energía nuclear, fracking y salud pública.

Viento y tierra se suma a la campaña europea contra los tribunales de arbitraje privados que hoy se inicia coincidiendo con el primer día del Foro Mundial Económico en Davos. Tendrá una duración prevista de un año y se espera alcanzar las 250.000 firmas durante los tres primeros días de la acción. Puedes unirte a la petición contra el ISDS al final de esta entrada.

¿Qué es el ISDS?

El arbitraje de diferencias estado-inversor o ISDS, por sus siglas en inglés, es un instrumento de derecho internacional que otorga a un inversor de un país firmante del acuerdo el derecho a iniciar un procedimiento de arbitraje contra un gobierno de otro país firmante cuando entienda que sus derechos han sido conculcados.

Según esta premisa, cualquier ley nacional queda supeditada a la decisión del tribunal de arbitraje. Y al decir “cualquier ley” digo cualquiera… las constituciones nacionales también pueden ser recurridas gracias a estos mecanismos.

La punta del iceberg anti-democrático

Hace cinco años, la ONG Amigos de la Tierra publicaba un documento en el que alertaba de los peligros de estos tribunales de arbitraje, y ponía algunos ejemplos de cómo las grandes multinacionales se aprovechan de éstos para actuar al margen de las legislaciones nacionales. El ISDS abre la puerta a que las empresas puedan contaminar el medio ambiente y atentar contra la salud pública de forma totalmente impune.

Phillip Morris ya lo intentó contra Australia y también contra Uruguay. En ambos casos, los tribunales dieron la razón a los estados, pero no siempre es así. En septiembre del año pasado, el Tribunal Arbitral de la Haya falló a favor de la energética estadounidense Chevron (propietaria de la petrolera Texaco) en su contencioso frente a Ecuador por la contaminación de más de dos millones de hectáreas de la amazonia ecuatoriana. Texaco había sido condenada por un tribunal nacional a indemnizar a los afectados con un total de 9.500 millones de dólares americanos. Entre 1964 y 1992, la multinacional vertió 72 millones de litros de residuos tóxicos en la zona, provocando uno de los mayores desastres ambientales de la historia:

“Cuando me despierto por la noche y pienso en el sistema de arbitraje, nunca deja de sorprenderme que estados soberanos hayan aceptado cualquier forma de arbitraje con inversores (…). Se les da el poder a tres personas privadas para que revisen, sin ningún tip de restricción o procedimiento de apelación, todas las acciones del gobierno, todas las decisiones de la justicia y todas las leyes y reglamentos provenientes del parlamento.

Juan Fernández Armesto, árbitro español

Únete a la campaña europea para acabar con el ISDS

StopISDS Logo

El mecanismo ISDS se encuentra en la mayoría de los tratados de comercio y de inversión, como en el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) o en el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP). El Estado español es ahora mismo el país de la Unión Europea que más demandas acumula ante tribunales de arbitraje (ISDS), lo que podría traducirse en la pérdida de miles de millones de euros de dinero público para la defensa legal y el pago de indemnizaciones a los inversores: desde fondos de inversión especulativos, a empresas públicas o grandes multinacionales. Si los inversores ganaran todas las demandas, el Estado tendría que pagar más de 7.500 millones de euros de los presupuestos públicos.

Dos ejemplos actuales: Edgewater, una empresa minera canadiense, ha demandado al Estado español por cancelar la licencia de explotación de una mina a cielo abierto en Corcoesto (Galicia) invocando un tratado bilateral de inversiones entre España y Panamá y socavando con ello el derecho a la defensa del medioambiente y la salud del pueblo gallego. Vatenfall, una empresa energética sueca, ha demandado a Alemania dos veces por su plan de salir de la energía nuclear en 2020, lo que podría costar millones de euros a los alemanes.Por su parte, las multinacionales españolas son de las que más utilizan esta justicia paralela para cobrar unas fortunas y socavar la soberanía en otros países. Por ejemplo, Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa) y Telefónica han interpuesto demandas de arbitraje contra Colombia por regulaciones públicas en el sector de servicios.

Así mismo, 321 defensores y defensoras de derechos humanos y ambientales fueron asesinados en 2018 por oponerse a abusos corporativos. A día de hoy, sin embargo, las personas afectadas por las violaciones de los derechos humanos cometidas por las transnacionales no logran acceder a la justicia.

Por todo ello, la campaña europea “Paremos a las multinacionales. Stop ISDS” se articulará en torno a una recogida masiva de firmas para involucrar a millones de personas en toda Europa alrededor de dos cuestiones:

  • Exigir la eliminación de los tribunales corporativos (ISDS) en todas sus formas, salir de los tratados de comercio e inversión que contengan el ISDS u otro mecanismo parecido, y no firmar nuevos tratados de este calado en el futuro.
  • Promover el establecimiento de un tratado vinculante de las Naciones Unidas sobre empresas transnacionales con respecto a los derechos humanos, así como establecer leyes europeas y estatales que pongan fin a la impunidad corporativa.

La recogida de firmas se inicia hoy martes 22 de enero, coincidiendo con el primer día del Foro Económico Mundial en Davos, y tiene una duración prevista de un año. A su vez se ha acordado la realización de dos acciones globales de movilización ciudadana europea común en los meses de abril y octubre de este año. ¡Únete a la petición!

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